1. Elige un tarro resistente al calor.
2. Vierte la cera en polvo.
3. Coloca la(s) mecha(s). Si utilizas varias mechas, deja un espacio de al menos 5-6 cm entre ellas. Asegúrate de que las mechas queden rectas y que no sobresalgan más de 6 mm de la superficie.
4. Enciéndela y disfruta.
5. Ahoga el fuego y retira la mecha para quitar la cera ya utilizada.
6. Reutiliza la cera.